Un festival difícil de superar
Pocas veces un festival había dado tanto de sí. Catorce grupos culturales -más de 300 personas actuando- , una cuidadísima puesta en escena y alrededor de un millar de espectadores, ofrecieron el sábado una tarde inolvidable en Bikuña.
Después de meses de preparativos, a las 19.30 abría el telón la gran fiesta Legazpi, 400 urtez aske. Tras varios minutos con las luces apagadas, los focos comenzaban a descubrir cada rincón del enorme escenario distribuido por toda la cancha de futbito. La banda de música en el centro, con la rondalla Alaitasuna y Santikutz Abesbatza de fondo, abrían el variado paisaje musical.
Egilea
Cristina Limia
Komunikabidea
Diario Vasco
Lekua
Legazpi
Mota
Kronika
Data
2008/10/07
Les arropaban a la derecha los alumnos de Doinua y el
grupo de coros y danzas del centro extremeño, acompañados por Iñaki
Guridi y Tere Beloki en el magnífico papel de narradores.
La parte izquierda era ocupada por el coro de
Buztintegi, Bertso Olariak, los hermanos Elustondo, txistularis de Goiz
Deia y txalapartaris. Y en el medio, un espacio para las actuaciones
itinerantes del alarde de armas de San Juan, la tamborrada de mayores y
los dantzaris de Korosti y Sustraiak.
Un montaje sorprendente, en el que a lo largo de hora y
media, se rescataron los pasajes más significativos de la historia de
Legazpi desde 1608 hasta hoy.
A veces al unísono y otras de forma unilateral, cada uno
de los grupos iba tejiendo momentos cargados de simbolismo y emoción.
Capítulos como la celebración de la independencia, el nombramiento de
Martín Zabaleta como primer alcalde de Legazpi, la vida y obra de
Domingo de Agirre, las guerras carlistas, la llegada del Ferrocarril
del Norte a Brinkola o el gran cambio económico y social generado por
la fábrica Patricio Echeverría fueron conduciendo el relato hasta
llegar a nuestros días.
El himno de Legazpi, interpretado por todos los
presentes, fue el encargado de cerrar el único de los capítulos todavía
sin escribir, el que Legazpi afronta como pueblo en el futuro. A la
salida del polideportivo, muchos de los presentes en el acto coincidían
en afirmar que éste sería, sin duda, «un festival difícil de superar».





