Sorprendente y bello

Se vivió un espectáculo que engancha desde el primer momento, tanto por la siempre sugerente puesta en escena -impactante por su abrumadora sencillez- como por la constante trascendencia del canto coral cuasi melismático que, en versión moderna, Shchedrin realiza de la liturgia ortodoxa rusa, partiendo de muy antiguos textos de los santos Cirilo y Metodio, que desarrollan el primitivo canto llano bizantino.

Egilea
Emecé

Komunikabidea
Diario Vasco

Mota
Kritika

Data
2008/09/05

Bien puede decirse que estamos ante una ópera coral, donde la descripción filosófica de los textos está perfectamente acompasada por la fuerza de un ballet lleno de energía y de sentido trágico, a la par que poético.
Las telas de raso rojo que navegan por el negro suelo del escenario ofrecen la simbología de ese lacre, mezcla de laca y trementina, que va sellando la danza trágica de un ángel inconformista y marcado por la fatalidad de la nada, con el tenue sustento de luz que proporcionan las lamparillas anexas a las carpetas de las partituras de los coralistas, mientras un flauta acompasa premonitorios augures de oscuridad, que busca la esperanza en el preciosista canto de dos niños, a la par que el coro -magnífico- mezcla cantos religiosos arcaicos con una contemporaneidad que se pregunta el por qué de una vitalidad efímera.
Si sorprendente es la obra de Shchedrin, no le va a la zaga la fuerza de la escenografía de Andreas Auerbach, la coreografía de Scheibner, ejecutada con poder y dominio, y el ejemplar coro de la Radio de Berlín.
Sorprendente y bello
Ballet y música coral en el espectáculo. /LUSA
 
Ilustrazioa
 

Kontagailua:
Ikusi estatistika osoak