Hemen zaude: Hasiera Hemeroteka La zumaiarra Lucía Lacarra protagonizará en Viena el vals del Concierto de Año Nuevo

La zumaiarra Lucía Lacarra protagonizará en Viena el vals del Concierto de Año Nuevo

De pequeña, la zumaiarra Lucía Lacarra seguía, como otros muchos miles de personas, el mismo ritual el día 1 de enero. Sentarse ante la televisión para ver el Concierto de Año Nuevo de Viena. Pero lo que le diferenciaba es que ella se fijaba en lo que pasa desapercibido para casi todo el mundo: el ballet. Han pasado unos años, y Lucía, una de las mejores bailarinas españolas -fue premio Nacional de Danza en 2005 y ha sido reconocida también con importantes galardones internacionales, como el Nijinsky o el Benois-, va a vivir el concierto desde dentro; será la primera bailarina española que participe en este celebérrimo acontecimiento. «Me hace muchísima ilusión -dice Lucía desde Viena, a punto de empezar un ensayo-, porque cuando era pequeña siempre me sentaba con mi familia a ver el concierto, y disfrutaba con el ballet; no hay tantas oportunidades allí de ver ballet en televisión».

Egilea
Julio Bravo

Komunikabidea
Diario Vasco

Lekua
San Sebastián

Mota
Albistea

Data
2006/12/29

Lucía Lacarra, actualmente primera bailarina del Ballet de la Ópera de Munich, bailará junto a su marido, Cyril Pierre, El Danubio azul, con coreografía de Christian Tichy. No estarán, sin embargo, en el Musikverein, la sala donde se celebra el concierto. «El escenario lo ocupa totalmente la orquesta, y nosotros estaremos en el Castillo de Schönbrunn; escuchamos la música a través de altavoces y nos movemos por distintas estancias. Es complicado porque no tenemos al director de orquesta delante y dependemos de sus tempi».

Duros ensayos

La experiencia es estupenda, dice convencida, pero no está resultando un camino de rosas. «Llevamos ya unos cuantos días ensayando desde las cuatro y media de la tarde hasta la una de la madrugada. Uno de los salones en los que bailamos tiene suelo de parqué, que para las zapatillas de punta es muy complicado, y el de otra de las salas es de moqueta, donde tampoco resulta sencillo bailar. Nosotros, en el ballet, estamos además acostumbrados a ensayar para nosotros mismos y a tener como referencia el espejo. Y aquí todo está pensado para la retransmisión televisiva. Tenemos una cámara en una grúa encima de nuestras cabezas, y un cámara que nos sigue a todas partes a dos metros de distancia... Resulta complicado bailar procurando no chocar con él, y estar al tiempo pendiente de las luces, de los encuadres... Hay mucho que coordinar para que luego, en la retransmisión en directo el primero de año, no haya problemas».

Con todo, la bailarina se siente «una verdadera afortunada por participar en un acontecimiento así». Al fin y al cabo, mucha gente recibe el año bailando, pero pocos lo hacen al ritmo de El Danubio azul y delante de millones de espectadores.

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