Hemen zaude: Hasiera Hemeroteka Labrándose un futuro profesional

Labrándose un futuro profesional

Egilea
Iratxe de Arantzibia
Komunikabidea
Diario Vasco
Tokia
San Sebastián
Mota
Albistea
Data
2011/12/29
Lotura
Diario Vasco
El lema del gran maestro Luigi -creador de una técnica de danza jazz- era «never stop moving» (nunca parar de moverse). Quienes se han aplicado al dedillo la recomendación han sido los 120 alumnos inscritos en el cursillo navideño, en las modalidades de danza clásica, contemporánea y jazz, organizado por la Asociación de Profesionales de Danza de Gipuzkoa. «Fría y con humedad», debido a las inundaciones, la sala de danza de Arteleku es un ir y venir de bailarines dispuestos a sacrificar parte de su descanso navideño por poner un granito de arena que les acerque a convertir la danza en su profesión. Hasta el próximo sábado, desde las 9 de la mañana hasta las 20.30 horas, el profesorado se afana en impartir sus enseñanzas y en corregir vicios adquiridos.

Las mañanas son comandadas por Tatiana Yerakhavets, ex Primera Bailarina del Ballet del Teatro Bolshoi de Minsk, responsable del apartado clásico, quien revela su satisfacción. «Estoy encantada porque la gente quiere aprender, asume las correcciones y veo el cambio», asegura. A las 14.00 horas, toma el testigo Nadine Gerspacher en el estilo contemporáneo, quien, entre sonrisas, pregunta: «¿se quejan de agujetas? Es que han trabajado bien». Rebeca Falcón recibe el último relevo a las 17.30 horas. Ella se encarga de las clases de jazz. «En cinco días hay que ser muy fiera para pillarle el punto a un profesor si el vocabulario que te muestra no lo trabajas habitualmente. El hecho de que vuelvan al día siguiente y no se rindan es señal de que son trabajadores y les gustan los retos», desvela la docente bilbaína. «Los guipuzcoanos tienen que estar muy contentos con su cantera de bailarines, no sólo a nivel internacional, sino también de los bailarines, coreógrafos y profesores que optan por desarrollar su carrera en su tierra. El País Vasco tiene muy buenos profesionales de danza poniendo al público de pie en grandes teatros, salas alternativas o stages y no es raro encontrarte con un vasco en algunas de las mejores escuelas de Nueva York, Londres, Madrid. ¡Somos muy bailones!», confiesa.

Profesionales como Erick Odriozola (26 años), bailarín del Ballet d'Europe en Marsella, y estudiantes como Zuriñe Benavente (18 años) del Conservatorio Municipal José Uruñuela de Vitoria, Nerea Gurrutxaga (17 años), formándose en The Place en Londres, u Hodei Iriarte (18 años) del Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma de Madrid y próximo a debutar con el Opernfestspiele St. Margarethen en Viena, reciben clases tanto de clásico como de contemporáneo. Benavente, también de jazz, «no puedo estar quieta», confiesa, «el nivel de Tatiana es muy alto; Nadine me transmite mucha confianza; Rebeca es una bomba como profesora». Desde la perspectiva de la profesión, Odriozola resalta las virtudes de seguir recibiendo clases. «Me sirven para retomar cosas tan básicas como la colocación», dice.

Punto de reencuentro

La finalidad del cursillo es «soltarse y bailar más», aseguran; «me he apuntado para ponerme en forma», revela Erick Odriozola, ya que, tras las vacaciones, participa en varios espectáculos de su compañía. Ésta es su cuarta temporada con el Ballet d'Europe y avanza sus deseos de cambio. «Me gustaría una compañía neoclásica con algo de contemporáneo», explica. Con una mezcla de ilusión y energía, Hodei Iriarte finaliza su formación en Madrid, mientras mira de reojo a Viena, donde ha sido contratado para la nueva producción de 'Carmen', durante tres meses y 31 espectáculos. Mientras tanto, Zuriñe Benavente y Nerea Gurrutxaga acarician el sueño de hacer de la danza su medio de vida. A ellas no les resulta duro dedicar parte de sus vacaciones a recibir clases de danza. «Sacrificio es estar en el sofá», comenta Benavente; «el curso es una manera de encontrarte con compañeros a los que no ves el resto del año», añade Gurrutxaga. Todos saben que labrarse un futuro profesional pasa por hacer pequeños sacrificios. Comienza la clase. Yerakhavets se esmera en sus correcciones: «Yo también he bailado y he hecho mis trampas», «tenemos que aguantar la pose final», «vamos, no muerdo», animando al alumnado a acercarse al centro.El sueño está más cerca de convertirse en realidad.

Labrándose un futuro profesional

Buena cantera. Las alumnas inician una de las clases. :: ARIZMENDI